1. Examina el trabajo que hay detrás del número de publicaciones
Una propuesta con un número determinado de publicaciones describe lo que se entregará, pero deja buena parte del servicio sin definir. Antes de comparar proveedores, separa la producción de contenido de la gestión de las cuentas. Redactar el texto de una publicación no es lo mismo que fotografiar un espacio; programar una publicación tampoco equivale a responder una pregunta sobre ella. Un servicio puede cubrir algunas de estas actividades sin incluirlas todas.
Compara las responsabilidades junto con las entregas previstas. El número de publicaciones, por sí solo, no indica cuánto trabajo le ahorra el servicio a tu empresa.
Aclara tareas, materiales y responsabilidades incluidas
Lee el alcance como una descripción de un mes de trabajo. Debería explicar cómo se eligen los temas, de dónde salen las imágenes y la información, quién publica y qué sucede después. Si la empresa debe aportar todas las fotografías y los textos terminados, la contribución externa es distinta de la de un servicio que incluye producción original y planificación editorial.
Una propuesta bien definida especifica tanto el trabajo incluido como lo que necesita recibir para realizarlo. Ante expresiones vagas como «gestión completa», pide detalles. De lo contrario, la empresa podría descubrir que el trabajo que más necesitaba delegar sigue recayendo en su personal.
- Aportación de contenido
Identifica quién aporta la información, redacta los textos, crea las imágenes y adapta el material a cada canal acordado. - Publicación
Concreta quién programa el contenido, comprueba la versión publicada y se encarga de las correcciones. - Atención de conversaciones
Define si se incluyen los comentarios y mensajes, y qué consultas se derivan a la empresa. - Evaluación continua
Establece quién analiza el rendimiento y recomienda cambios en los temas, los formatos o la actividad.