Empieza por el propósito de la publicación
La primera decisión no es la paleta de colores, el tamaño de página ni el programa utilizado. Es la función que debe cumplir la publicación. Un folleto puede servir para presentar una organización, explicar un servicio, mostrar un proyecto, ofrecer información sobre un lugar o apoyar una acción de comunicación concreta. Un documento editorial puede necesitar organizar una cantidad mayor de contenido en una publicación coherente y fácil de leer. El propósito condiciona todas las decisiones posteriores. Un folleto breve pensado para una consulta rápida necesita una estructura distinta de la de una publicación que se leerá con detenimiento. Un documento destinado a impresión puede requerir una preparación diferente de la de un PDF digital. Si el propósito no está claro, las decisiones de diseño pueden volverse decorativas en lugar de útiles. Antes de contactar con un diseñador, describe qué debería entender el lector después de utilizar la publicación. La frase puede ser sencilla, pero debe identificar el tema, la audiencia y el contexto. También ayuda a separar la información esencial del material que puede ser útil, pero no imprescindible.
Una publicación debe diseñarse alrededor de la información que necesita comunicar, no de un formato elegido de forma aislada.
Preguntas que definen el encargo
¿Para qué sirve la publicación? ¿Quién la leerá? ¿Dónde se distribuirá o consultará? ¿Qué información debe encontrarse fácilmente? ¿Se utilizará una sola vez o se actualizará con el tiempo?
- Propósito
Define si el documento debe informar, presentar, explicar, mostrar o apoyar una actividad de comunicación concreta. - Audiencia
Ten en cuenta cuánto conoce el lector el tema, cuánto tiempo tiene y qué nivel de detalle necesita. - Uso
Aclara si la pieza se imprimirá, se compartirá en formato digital, se utilizará de forma presencial o se adaptará a más de un contexto.